Esta palabra tiene una historia muy interesante...
De La Página del Idioma Español: http://www.elcastellano.org/
En la antigua ciudad griega, la organización del Estado y la formulación del Derecho eran muy diferentes de lo que hoy conocemos. Por ejemplo, no existían los fiscales, de manera que cualquier ciudadano podía acusar a otro ante la asamblea del pueblo, la Eklesía (que dio origen a la palabra ‘iglesia’) aunque, como ocurre aun hoy, a muchos les gustaba la función más que a otros y la ejercían regularmente y con cierto deleite. Eran los sicofantes, que hoy llamaríamos, según los casos, acusadores, delatores o soplones. Los sicofantes cumplían ciertamente una función social en la sociedad griega, aunque la moderna institución de la fiscalía los haya tornado hoy seres despreciables en ciertas circunstancias. Fueron sicofantes los que acusaron a Sócrates de no creer en los dioses del Olimpo, acusación que lo llevó a ser condenado a muerte mediante la ingestión de cicuta, el veneno extraído de la planta del mismo nombre.
Etimológicamente los sicofantes son mostradores de higos (o de vulvas). ¿Suena confuso? Antiguamente la palabra griega sykon (higo) se usaba para referirse metafóricamente al órgano genital externo femenino y también al gesto, considerado por entonces indecente, de ponerse el pulgar dentro de la boca, lo que solían hacer los sicofantes para indicar la culpabilidad de un delincuente. Esto en cuanto a la primera parte de la palabra; la segunda, fantes, proviene del griego phantes (el que muestra), que también está en el origen de fantasma. Pero ésa ya es otra palabra...
De Real Academia Española: http://www.rae.es/
sicofanta
(Del lat. sycophanta, y este del gr. συκοφάντης)
1. m. Impostor, calumniador.
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